El villano que se expande

Crédito: Florencia Sena, Laboratorio de Biología de Apicomplejos, Institut Pasteur de Montevideo.

La toxoplasmosis es una enfermedad que suele asociarse con los gatos —como transmisores de la enfermedad— y con las mujeres embarazadas, en quienes este parásito puede provocar aborto o problemas en el feto.

Sin embargo, la toxoplasmosis no se limita a ellos: puede afectar a cualquier persona —en especial quienes tienen bajas defensas— y también tiene impacto en otros animales, como las ovejas. En este tipo de ganado puede causar abortos y pérdidas reproductivas con consecuencias económicas para el sector.

La toxoplasmosis es causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii. Se trata de un organismo microscópico formado por una sola célula, tan pequeño que solo puede observarse con microscopios de alta resolución.

Como estos equipos no están disponibles en todos los laboratorios, los científicos y científicas utilizan técnicas alternativas, como la microscopía de expansión. En este método, el parásito se incorpora a un gel especial —similar a una gelatina— que luego se hidrata. Al absorber agua, el gel se expande y "estira" también las estructuras del parásito, aumentando su tamaño entre cuatro y cinco veces sin alterar su organización interna. Esto permite observar detalles que normalmente requerirían microscopios más sofisticados. 

Gracias a esta técnica, es posible verlo con gran detalle. En esta imagen, por ejemplo, se observa el citoesqueleto del parásito, es decir, la red de estructuras que le da forma y organización a la célula. Dentro de este sistema están los microtúbulos, unas estructuras muy finas que funcionan como "hilos" internos que son esenciales para mantener su forma característica y para procesos fundamentales como la división celular.

Con esta imagen que muestra poblaciones de parásitos inactivos y desincronizados (es decir, en distintas fases de su proceso biológico), los investigadores e investigadoras del Institut Pasteur de Montevideo pueden entender los mecanismos por los cuales el Toxoplasma gondii se divide.

Este conocimiento es clave para identificar puntos vulnerables del parásito y aporta información para el desarrollo de nuevas estrategias de prevención y tratamiento.